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El
desierto de Atacama, el más árido del
planeta, se ubica en el norte de Chile, entre los
ríos Loa y Copiapó, en la Región de Antofagasta y el
norte de la Región de Atacama. Este desierto está
enmarcado por la cordillera de los Andes y la costa,
cubriendo unos 105.000 km². Forma parte de la
ecorregión del desierto del Pacífico, que incluye a
todos los desiertos costeros de Perú y Chile. La
National Geographic considera que la zona costera
del Perú forma parte del desierto de Atacama. La
principal causa de su origen es un fenómeno
climático global que en esta latitud crea desiertos
en las costas occidentales de todos los continentes
del hemisferio Sur. Grandes sistemas estables de
alta presión, conocidos como anticiclones del
Pacífico, se mantienen junto a la costa, creando
vientos alisios hacia el este que desplazan las
tormentas. Por otra parte, la corriente de Humboldt
transporta agua fría desde la Antártida hacia el
norte a lo largo de la costa chilena; agua que
enfría las brisas marinas del oeste, reduce la
evaporación y crea una inversión térmica - aire frío
inmovilizado debajo de una capa de aire tibio-,
impidiendo la formación de nubes grandes,
productoras de lluvias. Toda la humedad creada
progresivamente por estas brisas marinas se condensa
a lo largo de las escarpadas laderas de la
cordillera de la Costa que dan hacia el Pacífico,
creando ecosistemas costeros altamente endémicos
compuestos por cactus, suculentas y otros ejemplares
de flora xerofítica. El último factor que contribuye
a la formación del desierto es la cordillera de los
Andes, que en el norte forma una planicie volcánica
elevada y ancha conocida como altiplano. Pero así
como en el sur la Cordillera contribuye a capturar
la humedad proveniente del Pacífico, en el norte el
Altiplano impide la entrada a Chile de las tormentas
cargadas de humedad provenientes de la cuenca
Amazónica, que se encuentra al noreste.


Se han registrado periodos de hasta 300 años sin
lluvias en su sector central, delimitado por las
ciudades de Antofagasta, Calama y Copiapó, en Chile.
Sin embargo, la zona se ve afectada entre enero y
febrero por el llamado invierno altiplanico,
produciéndose alguna que otra lluvia y abundantes
tormentas eléctricas. En las noches la temperatura
influye mucho, pues puede bajar hasta -25 °C en la
zona de Ollagüe, mientras que en el día la
temperatura se puede situar entre los 25 y 30 °C a
la sombra. No hay mucha diferencia entre el verano y
el invierno, porque está situado al límite del
trópico de Capricornio. En verano, la temperatura
ambiente matinal es de 4 a 10 °C y la máxima puede
alcanzar los 45 °C a plena irradiación solar.
Respecto a la irradiación solar, ésta es muy alta en
el espectro ultravioleta, por lo que se hace
indispensable el uso de gafas y cremas con
protección UV. La humedad relativa del aire es de
apenas un 18% en el interior, pero muy alta en el
litoral, llegando hasta un 98% en los meses de
invierno. La presión atmosférica es de 1.017
milibares. Existen temporadas de vientos en tornado
o ventiscas cuya velocidad puede alcanzar fácilmente
los 100 km/h, generalmente registrados al mediodía.
La topografía de la zona es de gradiente en descenso
muy paulatino hacia el mar, pero su altura promedio
relativa es de 400-1.500 msnm. El desierto de
Atacama es rico en recursos minerales metálicos como
cobre, plata, oro y también hierro, además de
minerales no metálicos, entre los que destacan
importantes depósitos de litio, boro, nitrato de
sodio y sales de potasio. También es de destacar el
salar de Atacama, integrado en el desierto, de donde
se extrae la bischofita, usada como agente
permazante en la construcción de caminos. Estos
recursos son explotados por varias empresas mineras,
como SOQUIMICH, Lomas Bayas, Mantos Blancos y
Codelco.
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