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La
Región Metropolitana de Santiago es una de
las quince regiones en las que se encuentra dividido
Chile. Limita al norte y al oeste con la Región de
Valparaíso, al sur con la Región del Libertador
General Bernardo O'Higgins y al este con la
República Argentina. Con una superficie de 15.403,2
km², es la más pequeña de todas las regiones pero es
también la más habitada, con una población estimada
para el año 2009 de 7.003.122 habitantes. La región
está compuesta por las provincias de Chacabuco,
Cordillera, Maipo, Melipilla, Santiago y Talagante,
siendo la capital regional la ciudad de Santiago de
Chile. La Región Metropolitana cuenta con diversas
características especiales por ser sede de la
capital del país, dentro de las que se encontraba
hasta el 2009[1] el ser la única región que no
estaba denominada a través de un número romano
(aunque le correspondía el XIII y en algunas
oportunidades se le denominaba como la Décimotercera
Región). Además, es la única región de todo el país
que no cuenta con un acceso directo al Océano
Pacífico. La Región Metropolitana presenta cinco
rasgos de relieve: la cordillera de los Andes, la
depresión intermedia, la cordillera de la Costa, la
precordillera andina, y los lomajes al oeste. El
clima de la Región Metropolitana es subtropical
semiárido mediterráneo contintenalizado. Las
precipitaciones se concentran en los meses de
invierno, las que por lo general precipitan como
granizo sobre los 2.000 msnm y ocasionalmente en los
años más fríos sobre la ciudad de Santiago.

El
invierno tiende a ser templado y con frecuentes
frescos en los que la temperatura baja de los 5 °C.
Temperaturas del aire, en casilla, entre 1903 y
2007, en NASA.Los meses de verano suelen ser
sumamente secos y calurosos. La Cordillera de la
Costa actúa como biombo climático y se opone a la
propagación de la influencia marina, lo que exagera
el grado de continentalidad del clima. Esta
situación queda de manifiesto si se comparan las
precipitaciones promedio de una localidad costera
como Valparaíso (90 mm) con la de Santiago (60 mm).
Las precipitaciones medias anuales alcanzan en
promedio los 67 mm. La temperatura media anual llega
a los 20,5 °C, con una media máxima de 28 °C y una
media mínima de 13 °C. Por sobre los 2.000 msnm las
condiciones son más extremas, siendo frecuentes las
temperaturas bajo los 5 °C. Estas características,
unidas a la precipitación nival, generan condiciones
óptimas para el desarrollo de deportes de nieve,
existiendo en la región varios centros de esquí. En
el valle longitudinal, la presencia de buenas
tierras asocidas a un clima fresco y a buenas
disponibilidades de agua de riego, posibilitan el
desarrollo de una activa agricultura, orientada a la
producción de hortalizas y frutales, y de
actividades pecuarias basadas en el ganado bovino.

En la
región existen 2.349 establecimientos educacionales
(municipales, particulares subvencionados,
particulares no subvencionados y corporaciones), que
permiten la formación de 1.393.043 estudiantes
(2002) de los niveles pre-básico, básico, especial y
medio. Esta cifra representa el 38,7% de los
3.601.214 educandos que existen en el país. La
educación superior a nivel regional está a cargo de
universidades del Consejo de Rectores, universidades
privadas, institutos profesionales y centros de
formación técnica, los que preparan a un total de
79.834 educandos, que representan un 48,1% de los
165.927 alumnos de enseñanza superior existentes en
el país (2002). La Región Metropolitana posee una
superficie que bordea los 15.403,2 km², y según el
censo de población de 2002 registró un total de
6.061.185 habitantes, lo que entrega una densidad
promedio de 393,5 habitantes por km². Se estima una
media de crecimiento de 0,9 persona por cada 100
habitantes. Desde su fundación, el 12 de febrero de
1541, Santiago ha tenido un crecimiento sostenido
desde las 150 personas que llegaron con Pedro de
Valdivia hasta la fecha, al principio con una tasa
de crecimiento alta, con un 2,68% anual hasta los
primeros años del siglo XVII. Con posterioridad,
este crecimiento demográfico se estancó en cifras
menores a un 2%, hasta fines del siglo XIX. A partir
de las últimas décadas del siglo XIX, Santiago
comienza a crecer en forma acelerada, con una tasa
superior al 3% anual, llegando a un máximo de 4,24
anual entre los años 1952 a 1960. A partir de fines
del siglo XX, de nuevo la tasa de crecimiento
decrece a menos del 2%. El incremento poblacional de
Santiago, en especial durante el siglo XX, no debe
atribuirse solo al crecimiento vegetativo de la
población; también se debe a un aumento muy
acelerado de la tasa de inmigración desde otros
lugares de Chile y desde el extranjero.
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