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El estado
Barinas, limita: al Norte, con los estados
Cojedes, Portuguesa, Mérida y Trujillo; al Sur,
con el estado Apure; al Este, con el estado
Guárico y al Oeste, con los estados Táchira y
Mérida. La ciudad de Barinas es la capital del
estado, la cual ocupa una ventajosa posición por
su cercanía al río Santo Domingo y las últimas
ramificaciones de los Andes. El estado forma
parte de los imponentes llanos venezolanos y es
rico en producción bovina, vegetal y petrolera.
Como muchos de los fértiles suelos de país, el
estado es fuente de riqueza petrolera. Además no
solamente el petróleo es factor fundamental en
la región, sino que el desarrollo agropecuario,
la explotación de recursos minerales como lo es
el oro y el azufre, la actividad forestal para
la extracción de madera de rola, forman parte
importante en el desarrollo del estado. Barinas
cuenta con una naturaleza que embellece las
tierras con frondosos árboles y amplias
extensiones de tierra que se alimentan de los
ríos que atraviesan la región. Los estados
Barinas, Guárico y Apure, forman la región
conocida como los llanos y la parte que limita
con los estados de Mérida y Portuguesa son de
geografía y clima completamente andinas. En
tiempos coloniales se distinguió por sus grandes
extensiones de cultivo de cacao, tabaco y
ganadería. Actualmente el desarrollo del estado
se basa en su agricultura, con los cultivos de
maíz, sorgo, arroz, café, cacao, además de la
explotación de la madera, del petróleo y la
ganadería, por otra parte, las buenas vías de
comunicación juegan un papel importante en su
desarrollo.

El
territorio barinés estaba habitado por importantes
pueblos aborígenes como los Apure, Aiture, Amaiba,
Achagua, Baraure, Barranca, Canaguae, Capa Cúcuaro,
Curagua, Caquetío, Curaye, Dásaro, Durigua, Guahibo,
Güero, Orúe, Ticoporo, Michaye, Suripae, Toruno,
Tobore, Tucurigua, Puyure y Variná, los cuales
poseían una economía productora de alimentos basada
en la agricultura y un importante desarrollo en el
área arquitectónica. Barinas fue en sus inicios una
población de pocos habitantes, tal situación era
producto del escaso desarrollo económico
experimentados en aquellas tierras agrestes donde
sus pobladores como señala Virgilio Tosta, llevaban
una vida difícil, “preñadas de peligros". Estaban
cerca de los terribles Aricaguas, y de los indios
que habitaban los llanos, entre ellos los feroces
Jirajaras. Este puñado de hombres, aprovechando la
mano indígena, realiza esfuerzos para mejorar la
economía. Además del maíz, iniciaron el cultivo de
algodón para fabricar hilo, telas y mantas. De los
ríos vecinos (Santo Domingo y Pagüey) extraían
peces. Tan precarias eran las condiciones de la
ciudad que el mismo fundador, el Capitán Juan Andrés
Varela (al transcurrir algunos meses), decide
abandonarla y dejar de ostentar el cargo de Capitán
General y Teniente de Gobernador de la Provincia del
Espíritu y Alcalde Mayor de la ciudad de Altamira de
Cáceres. De igual modo algunos de los “primeros”
pobladores empiezan a abandonar sus encomiendas como
es el caso de Don Francisco de Villalpando, quien el
30 de Octubre de 1577 renuncia de manera formal a
los derechos que se le habían concedido sobre 17
casas de indígenas. De esta manera, no es de
extrañarse que “antes de cumplirse la primera década
de su fundación los vecinos de Barinas mostraron
deseos de trasladarse a otro sitios” más aptos para
el desarrollo de las actividades agrícolas y
pecuarias.

Fue
gracias al cultivo del tabaco y a la introducción de
ganado vacuno (1579) que Barinas logró subsistir por
más de 4 décadas en su primer asentamiento. El
cultivo del tabaco, fue estimulado, por los altos
precios de contrabando, por el alto rendimiento
obtenido, por la creciente demanda y por el
conocimiento que los indígenas tenían del cultivo.
Cuyos precios no eran del todo malos, ya que
aumentaron progresivamente de 25 reales en 1606 a
62, 5 reales en 1613. La producción tabacalera en
Barinas, que por su manejo y conocimiento de la
planta, fue de muy alta calidad, llegando a competir
en España con los tabacos procedentes de Río Negro,
Cumaná, Nueva España y Cuba. Para 1621 y 1625 la
producción de tabaco en Barinas oscilaba entre las
3.000 arrobas. El comercio de este producto lo
realizaron al principio a través de las rutas que
atravesaban el áspero y accidentado camino del
páramo hasta llegar al puerto de San Antonio de
Gibraltar, donde se pagaban los impuestos y derechos
de Almojarifazgo. Luego, se cambia la ruta
comercial, pasándose ahora a los puertos de Moporo y
Tomoporo, ubicados en la costa oriental del del Lago
de Maracaibo, por lo que se ascendía por Calderas y
Niquitao en tierras de Trujillo, hasta alcanzar el
Lago, sin atravesar la sierra de Santo Domingo y
recorriendo sólo un cuarto de legua de páramo.
Paralelamente los holandeses contrabandeaban el
tabaco a través de barcos que remontaban el Orinoco
y el Apure hasta la propia provincia de Barinas. El
contrabando holandés llegó a superar el comercio
colonial del tabaco con España. Las jarras
holandesas de porcelana azul de Delft con las que se
comercializaba el tabaco en Europa llevaban la
inscripción Farinas, lo que venía a ser una
deformación fonética de Barinas ya que, tanto en
holandés como en alemán, la letra "V" tiene el
sonido de la "F" castellana. La economía de este
estado se basa principalmente en la ganadería, posee
un número elevado de cabezas de ganado, que lo
colocan entre los estados de mayor producción del
país. Tiene gran importancia la ganadería de bovinos
con aproximadamente 2.000.000 de cabezas, tanto de
ganado de carne como de leche, que han dado
movilidad a importantes industrias pecuarias y de
productos lácteos, con una producción diaria de
cerca de 600.000 litros de leche. Asimismo cabe
destacar su diversificada agricultura con cultivos
de arroz, sorgo, algodón, plátanos, tabaco, yuca y
ajonjolí. En su sector piedemontano del Uribante y
de Barinitas tiene importancia el cultivo del café,
afianzándose la producción de frutas y hortalizas. A
un alto costo ecológico y de destrucción ambiental
se efectúa la explotación maderera de las reservas
forestales de Ticoporo y Caparo, desenvolviéndose la
industria maderera en Socopó. El estado Barinas es
la segunda entidad del país en cuanto a la
producción de madera en rola, aportando el 20% de la
producción nacional. En la ciudad de Barinas se ha
afianzado su importancia en las actividades
administrativas, comerciales, de servicios y
educacionales, con la Universidad Nacional
Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora y varios
institutos politécnicos y tecnológicos. El estado
resurge con la aparición del petróleo. Actualmente
se mantiene activa la explotación petrolera en San
Silvestre y campos inmediatos de Silvan, Caipe,
Maporal, Estero, Palmita, Hato Viejo y Sinco. Además
es considerado hoy como uno de los más pujantes
polos de desarrollo agropecuario del país,
aprovechando sus inmensas sabanas de pastos
naturales y suelos con decidida vocación agrícola y
forestal.
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